artículo no publicado

Una de mis tantas vidas con Destino Mackenzie (fragmento)

XI. Sobre el apalusa que portaba una máscara

La máscara tiene abalorios y tienes que trenzarle las crines con cuentas de vidrio. Las cubrirás después con las crines de su ancestro. Crines pintadas de azul pastel y violeta. Un espejito que ocultará sus ojos y, aún así, te mirará

“Silas Leroy, el comerciante de pieles”

El álamo temblón lo acompaña / viene en compañía de Silas Leroy. Me dice

[que sal a casar con este abrigo de oso

Lee en las piedras

El fuego viene con Silas Leroy,

“Tsam tsam tsam”

Tsam tsam tsam decía Silas Leroy

Es el Espíritu Guardián. Es el ser de todo lo que hemos hallado.

No es este momento, sino siempre.

Guárdame Silas LeRoy.

«Es la pulsada de las Rocallosas»

«Eran los troncos incendiados»

«Eran ellos»

Ciento cincuenta y cuatro mil quinientos huesos que residen en lo que hablas. Sabes que despellejan los cuerpos, no se comen la carne. Les dejan las uñas para que caven sus propias tumbas. Ciento cincuenta y cuatro mil quinientos huesos. Con los dientes, hacen puré. Un par de ojos aplastados y no son de tu apalusa. Ciento cincuenta y cuatro mil quinientos huesos que son de los que te seguían, Jefe Joseph.

“El apalusa me pisa la cabeza”

Nota al pie

Dijo un conocido vaquero de las Rocosas del norte.

Numeración
1

«Nacen sabiendo montar hombres»

Puede matarnos aquí

Nota al pie

Konó’ ku’x hiná swapci’yawnax.

Numeración
2

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