Después de la tristeza llega la rabia | Letras Libres
artículo no publicado

Después de la tristeza llega la rabia

Con rabia, segunda novela de Lorenza Mazzetti, profundiza en la exploración de la pérdida de la inocencia después de un crimen atroz sucedido en la Segunda Guerra Mundial.

El final del paraíso. En 1944 unos soldados de las SS entraron en la villa en la que vivía Robert Einstein –primo del premio Nobel– y asesinaron a la mujer y a las dos hijas de Robert, que había huido unos días antes al bosque. Lorenza Mazzetti (Roma, 1927) y su hermana gemela Paola fueron testigos del crimen: la madre había muerto poco después de que ellas nacieran y, después de varias opciones, su padre las había mandado a la casa de su hermana, casada con Robert Einstein. A ellas les perdonaron la vida porque no eran judías y tenían apellido italiano. Luego prendieron fuego a la casa. Su tío se suicidó al saber lo que habían hecho los alemanes. Su idílica infancia terminó de manera brusca y traumática. Lorenza y Paola eran de nuevo dos huérfanas. Su tutor legal dilapidó la herencia, y las huellas que dejó la tragedia hicieron que las hermanas se separan: Lorenza se fue a Londres a estudiar cine, Paola se quedó y se casó con un psiquiatra. Lorenza no volvió a Italia hasta 1959.

Cuando el cielo se cae. El cielo se cae (Periférica, 2010) se publicó en 1961. Al principio ningún editor lo quería, pero el entusiasmo de Cesare Zavattini –responsable de, entre otros, el guión de Ladrón de bicicletas– hizo que Attilio Bertolucci, editor de Garzanti, lo publicara. El libro, leído como ficción, ganó el premio Viareggio. El cielo se cae cuenta la historia de dos niñas, Penny y Baby, que viven una infancia feliz rodeada de sus primos y tíos, que las ha acogido después de la muerte de sus padres hasta que el horror del nazismo llega a la villa en la que viven y la tragedia arrasa con todo. El libro se leyó como una ficción, aunque Lorenza comenzó a escribirlo como terapia tras su regreso a Italia. Fellini dijo que nunca se había divertido tanto leyendo un libro. El cielo se cae está contado en primera persona, desde el punto de vista de Penny (trasunto de Mazzetti), el tono es fresco, ágil y favorece los contraste y la tragicomedia.

Dos años después. Con rabia (Periférica, 2017) se publicó en 1963. Es por supuesto la continuación de El cielo se cae (hay constantes referencias al título y la frase se repite a lo largo de la nueva entrega) y mantiene algunos de los rasgos del primero: el punto de vista, Penny como la voz narradora y protagonista y un estilo sencillo que se combina con pasajes mucho más líricos. El sentimiento que domina en la narradora es la rabia: rabia por el asesinato de sus familiares, rabia contra los alemanes, rabia contra un dios en el que ha dejado de creer, rabia contra las chicas que no comparten lo que saben del sexo y rabia, en fin, contra el mundo. Pero la novela es mucho más que la continuación de las desventuras de Mazzetti, más o menos camuflada: es el relato de lo que pasa en el minuto siguiente a la tragedia, del deseo de venganza y de las diferentes formas de sobrellevar el dolor. Dos obsesiones ocupan el pensamiento de Penny: el sexo y todo lo que no sabe de él, y el asesinato de sus familiares. La conjunción de ambas terminará con la poca estabilidad de Penny. Pero mientras tanto hay sitio para los libros, las relaciones, las reflexiones sobre el poder de las historias, la indiferencia del mundo hacia los crímenes del nazismo, la religión y la culpa.

Cómo se hace una mujer. Una de las lecturas más interesantes que permite esta novela es la del diario de adolescente: Penny recoge su extrañamiento ante lo que pasa a su alrededor, da cuenta de los refriegues indeseados en el autobús o en el cine y de su primera decepción amorosa. Penny se siente diferente al resto de las chicas, pero diferente mal, no especial. Como, seguramente, se siente cualquiera a los quince años. En eso, la novela dialoga con Verónica, la película de Paco Plaza que me interesa más por lo que tiene de retrato de la complejidad adolescente que por su reconstrucción de sucesos paranormales. Penny también comparte el pánico que le provoca casarse y ver su futuro unido a uno de esos chicos que frecuentan burdeles: “¡Eso es el matrimonio! Dos personas unidas de forma indisoluble que se engañan recíprocamente”, escribe. Un poco más adelante, dice: “No quiero convertirme en mujer, detesto a las mujeres, estoy muy lejos de los seres civilizados; para empezar, la humillación de ofrecerse como esposa. ¿Has pensado alguna vez lo injusto que es eso?”. Penny deja de confiar en dios y adopta como guía a Fabrizio. Después, Penny ya solo se fía de Kafka, en cuya obra Penny encuentra el mejor interlocutor posible.

Todo lo demás. En Londres Lorenza Mazzetti se hizo cineasta y fundó el grupo Free cinema (“Hicimos un manifiesto, se trataba de recuperar la solidaridad humana que Inglaterra había vivido durante la guerra. Reivindicamos el cockney, los rodajes en la calle, los actores naturales, la ausencia de artificios, el estilo visual del cine mudo, los diálogos cortos”, le dijo a Miguel Mora en una entrevista para El País). Hizo su primera película, una adaptación de La metamorfosis, para demostrar que era buena al hombre del que estaba enamorada. Después, se enamoró del que sería el productor de Together, una película sin diálogo que sigue a dos sordomudos por el Londres de posguerra. Mazzetti siguió escribiendo, haciendo películas y pintando.

Con rabia

Lorenza Mazzetti

Traducción de Natalia Zarco

Periférica, 2017, 276 pp.