artículo no publicado

El breve exilio

Su estancia en Reino Unido le permitió a un joven Monsiváis revisar sus ideas sobre la literatura y cultura mexicanas. La correspondencia que mantuvo con José Luis Martínez retrata a un escritor que se aleja del ruido nacional para observar mejor su país.

En septiembre de 1970 Carlos Monsiváis (1938-2010) fue a la Universidad de Essex, Inglaterra, como profesor invitado sobre traducción y literatura latinoamericana. Hacia noviembre le escribió una primera carta, contándole de sus clases, lecturas y proyectos, a su amigo José Luis Martínez (1918-2007), quien en ese momento está a punto de dejar la dirección de Instituto Nacional de Bellas Artes, en el relevo presidencial de Gustavo Díaz Ordaz por Luis Echeverría. Le escribió una segunda carta hacia febrero de 1971, todavía sin saber que jlm había recibido el cargo de embajador de México en Atenas, donde permanecería hasta agosto de 1974. A Atenas le escribió Monsiváis una tercera carta el 11 de mayo de 1971, y le propuso visitarlo, después de terminar su contrato en Essex (Monsiváis pasaría a Londres, donde permanecería hasta marzo de 1972).

Ambos escritores habían hecho amistad en los años en que jlm fungía como director de Bellas Artes (1965-1970), que publicaba la Revista de Bellas Artes, donde Monsiváis apareció varias veces. Además de su presencia ya legendaria como cronista irónico, crítico y ubicuo, y enfant terrible de la joven intelectualidad mexicana, tenía dos programas en Radio unam (El cine y la crítica y La semana en México) y había publicado en 1966 su importante antología La poesía mexicana del siglo XX, que suscitó la admiración de Octavio Paz.

jlm y Monsiváis acordaron la visita para el otoño, pasados los feroces calores del verano ateniense. Monsiváis viajó de Londres a Atenas el 24 de septiembre de 1971, y no recuerdo cuánto tiempo se quedó, dos semanas tal vez. Disfrutamos mucho su visita jlm, mi madre, Lydia Baracs, y mis hermanos José Luis y Andrea, todos los cuales paseamos a Monsiváis por la ciudad y los sitios arqueológicos. jlm no alojó a Monsiváis en la residencia de la embajada (Roídi 2, en el barrio de Kifisias), sino en un hotel del centro de Atenas, a fin de darle libertad para sus andanzas nocturnas en Plaka y otros barrios animados. Después Monsiváis continuó solo su viaje a Estambul y a El Cairo. Días más tarde, desde Londres, Monsiváis le escribiría a jlm una carta de agradecimiento en la que le comentó que durante el viaje se encontraba sumido en una depresión, de la que apenas estaba saliendo.

Yo estaba en el último año de preparatoria en el Institut Français d’Athènes, y recuerdo que Monsiváis me explicó sus razones para no apoyar al presidente Echeverría, después de la matanza del 10 de junio de 1971 (en un momento en que Carlos Fuentes planteaba la disyuntiva: “Echeverría o el fascismo”). Me platicó que en Londres había ido a un concierto de Frank Zappa, que era todo un espectáculo circense. También me ayudó, al lado de mi padre, a hacer un trabajo escolar sobre Bergson, del cual no entendí nada y me saqué una mala calificación. Mis padres me contaban que Monsiváis vivía en Londres con poco dinero (tratando de estirar lo ganado en Essex y lo que le mandaban de México por sus escritos), hacía llamadas por teléfono usando monedas de veinte centavos, de las de entonces, que aceptaban las telephone boots inglesas, leía dos libros y veía dos películas al día, escribía muchísimo y no se bañaba. Cuando se fue de Atenas, Monsiváis nos dejó su ejemplar, subrayado y anotado, de La revolución interrumpida. México, 1910-1920: una guerra campesina por la tierra y el poder (México, Ediciones “El Caballito”, 1971) de Adolfo Gilly. Entre las anotaciones de Monsiváis: “Uf!”, “Too freaking much!”, “Again”, “One more time”, “La Maestra Milagrosa”, “Miente!”, “¿Recuerdos de niña?”, “¡Oh!”, “¡!” (Y eso que Monsiváis siempre se expresó bien del libro de Gilly.)

Reduzco las notas al mínimo, a los autores, personajes y circunstancias que más las necesitan. Agradezco los valiosos materiales y datos que me proporcionaron Enriqueta Loaeza Tovar, Abel Quezada Rueda, María Guadalupe Ramírez Delira, quien también se encargó de la transcripción, y mi hermano José Luis Martínez Hernández. ~

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Noviembre o diciembre de 1970

Querido José Luis:

Aquí me tienes, muerto de frío, leyendo el día entero literatura mexicana, queriendo aprovechar el tiempo como si se tratase de la repartición de una herencia, con el terror de atender a la lavandería, de cocinarme el desayuno (que invariablemente consiste en la cima de mis capacidades domésticas: una taza de té) y de distribuir mis ingresos. Sé que fracasaré pero el intento es divertidísimo. Por lo demás, mi proyecto de trabajo va muy en serio (hasta el momento). Consiste en la preparación de dos libros, más o menos simultáneos. Uno, de ensayos sobre los escritores, las figuras mexicanas que me importan (de Vasconcelos a Revueltas, pasando por Reyes, Cuesta, Torri, Cabrera,1 etc.), ya lo tengo prácticamente escrito en una primer versión. El otro, sobre cultura nacional y cultura colonial, me parece muy difícil y estoy apenas allegándome bibliografía y tomando notas. Leo mucho (la biblioteca de Essex es magnífica). Ahora estoy con Altamirano y Payno. En la siguiente lista figuran Ramos, Zea, tú (me interesa mucho releer La expresión nacional), Octavio. De este he releído El laberinto de la soledad de un modo intenso: qué manera de construir una verdad literaria al margen de las inexactitudes o los graves errores de interpretación. Por lo demás, estos proyectos son lo más interesante que me ha ocurrido. Doy cuatro clases a la semana, hago una vida de austero cenobita y voy los weekends a Londres a ver cine. Una monotonía recompensante. El “baño de anonimato” del que me hablabas me está resultando genial.2 No tengo tiempo de nostalgias o depresiones, porque debo leer muchísimo y nadie me distrae porque nadie me conoce. Me hacía falta esta soledad y trataré, empecinadamente, de prolongar la estancia. Aunque el fisco inglés es mortífero. Me han tumbado 73 libras mensuales, que es un desastre. Pero si no hay cosas que me depriman, sí hay cosas que me regocijan. Entre las primeras, el breve exilio me ha servido para descubrir las notas de sociales de El Universal. Son de una belleza ejemplar. Otros descubrimientos: la prosa polémica de Sánchez Osorio en Novedades,3 la exactitud literaria de Raúl Leyva en México en la Cultura,4 la ferocidad guerrillera de Carballo escribiendo sobre Cárdenas, la idea que de sí mismo tiene (y la prosa poética que es vehículo de tal exaltación). Don Alfonso de Neuvillate5 y el mundo intensamente personal del articulista Mauricio González de la Garza.6 Mi madre me envía recortes de la producción de estos ilustres aedas y eso me impide consumar el desarraigo. Sé que hago mal en mantener vínculos tan estrechos, pero no puedo evitarlo. De lo contrario, me hundiría en la solemnidad británica. Veo a Octavio que está sensacional, irritante, estimulante, contradictorio, mudable y siempre alerta, inteligentísimo y obsesionado con México. Llega allá en enero; ojalá la Universidad lo asimile. Sería fundamental.7

Me imagino que están en el agobio: fin de sexenio y una situación política tensa y una atmósfera (por lo que se puede prever) un tanto delirante.8 Pero tú siempre te las arreglas para seguir leyendo y seguir al día, acrecentando y conociendo a fondo esa biblioteca que es mi total envidia (y no envidia blanca).9 Te escribiré para consultarte dudas y plantearte sustracciones bibliográficas. No soy optimista: sé todo el trabajo que tienes encima. Pero, al menos, podré confiarle a alguien enterado el proceso de mis “investigaciones” y eso ya es bastante.

Saludos infinitos a Lydia. Dile que ahora sí ya sé jugar Scrabble como príncipe. Ojalá vengan pronto a estas gélidas tierras.

Un gran abrazo,

Carlos

P. D. En la relectura enloquezco con Payno. En cambio Mariano Azuela me resulta intolerable.

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10 de febrero de 1971

Queridos Lydia y José Luis:

¡Oh las distancias y los imponderables! La huelga del correo10 me ha abrumado con el silencio más exhaustivo y me ha dejado con la cultura latinoamericana a cuestas y sin noticias de México. Chismes de Carriego y Macedonio Fernández cuando yo anhelaría saber de Sofía Bassi y su injusta condena contemplada por esos purísimos ojos inocentes, arrasados de amor.11 Mi vida aquí se ha organizado de acuerdo a un cartabón implacable de lecturas y películas. Me he mudado a una casa con landlady húngara, que hizo fiesta reciente para festejar la muerte de Rákosi12 y que me habla de Béla Balázs, de Tibor Déry, de Lajos Zilahy(?)13 y de Horthy.14 ¿Qué tal, Lydia?15 Extraño menos a México de lo que esperaba. Mi trabajo me absorbe y confunde de tal modo que no me doy tiempo a la nostalgia. Por otra parte, sin correo no me entero de nada. Veo pocas cosas: un cartón de Quezada donde pone en su sitio a Miguel Bueno.16 Pero ¿cuál es el sitio de Miguel Bueno? Que yo sepa, él es uno de esos personajes de Miguel Mihura o de Álvaro de Laiglesia17 que nunca llegan a sobresalir en sus novelas (ni siquiera allí). No tiene importancia y creo que Abel fue definitivo. Bueno, exagero, sí tiene importancia; cada una de sus declaraciones alimenta mi álbum de recortes predilectos.18 Eso y la reseña de la fiesta que le dio Daniel Dueñas.19 (¿Porqué no podré vivir sin la página de sociales?) Por otra parte, José Luis, estoy trabajando en una serie de ensayos en torno a la literatura mexicana. El de Rulfo me ha exigido un esfuerzo enorme y aún estoy en el primer trazo. Insistiré. Supongo que ya habrán visto un bodrio de crónicas que he publicado.20 Si aún pensabas incluirme en tu revisión del ensayo mexicano moderno, José Luis, esta incursión te obligará al arrepentimiento.21 La siento aún muy juvenil (dicho peyorativamente), muy poco equilibrada. Espero que mi trabajo actual sea más satisfactorio. En caso de continuar igual, cambiaré de vocación y me dedicaré a perseguir el puesto de Jorge Villaseñor22 como “representante del inba en el aeropuerto de Acapulco” (así venía la noticia). Estoy muy enmarañado con mi proyecto sobre la cultura nacional, tanto que aún no puedo organizar mis dudas. Todo se me va en notas y apuntes.

Contéstame algún día, cuando el correo inglés vuelva (si es que vuelve). Nada me alegraría tanto y solo soy un poco demagógico.

Mucho afecto y saludos,

Carlos

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11 de mayo de 1971

Queridísimos Lydia y José Luis:

¡Qué genial saberlos en Atenas, libres del smog de la región! Al mismo tiempo, ustedes se lo pierden, como yo: no gozar del placer de respirar el mismo aire (?) que nutre espiritual y físicamente los artísticos pulmones de los legendarios creadores de párrafos como el anterior, a saber (los creadores): Neuvillate, Raúl Leyva, E. Carballo, Miguel Bueno, Livingston Denegre, Juan Miguel de Mora, Mario Monteforte, Raúl Carrancá y last but not least Jaime T. B.23 En fin, eso merecemos por distantes. Pero no habla la nostalgia, sino la ambición. Quiero ir a Grecia pronto y solicito informes de vuestras mercedes. Pensé en el verano, pero creo que julio y agosto serán insoportables con la inmensa cantidad de seres semejantes a uno mismo. ¿Qué me recomiendan? ¿Fines de agosto, septiembre, octubre? Yo termino en Essex a fines de junio24 y ya dispongo de mi tiempo. Respóndanme pronto, por favor.

Tengo muchísimas ganas de verlos, de que me enseñen Grecia, de que recordemos al dulce Anáhuac en la sublime Hélade (copyright Wilberto Cantón).

Un gran abrazo de

Carlos

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25 de agosto de 1971

Querido José Luis:

Te debía esta carta desde hace meses. Había pospuesto la contestación en espera de poder comunicarte una fecha de partida a Grecia, pero, debido a las inevitables circunstancias económicas, esta no la sabré sino en un plazo de dos semanas, por lo que no detengo más la misiva. Estoy a punto de cumplir el año en Europa25 y sigo en la plena estupefacción. No sé si he asimilado, si me ha servido, etc. Mi única certeza es que ha sido el único periodo de mi vida consciente (cuya fecha inaugural he determinado a partir de los veintiocho años de edad)26 en que me he movido sin tensiones, sin desequilibrios poderosos. Eso, también, se ha traducido en una incapacidad literaria mayor que la acostumbrada. En un año, solo he podido acumular notas y creer que almaceno impresiones. Mejor, la literatura mexicana habrá ganado varios bodrios menos. Eso sí, he leído y leído y leído literatura nacional. A tu pregunta anterior de si servirá esta tarea para algo, contestaría –sin do de pecho ni voz tremulante-a-lo-Emmanuel C. Fanon–27 que todas estas penosas y regocijantes incursiones en nuestra expresión nacional son básicas, imprescindibles.28 Si no se establecen nuestras posibilidades de tradición, nuestras perspectivas históricas de cultura nacional, no se establecerán jamás nuestras formas culturales autónomas, originales. Si algo nos empobrece es el desdén a un pasado cuya evidente (y a veces falsa) pobreza podría enriquecernos vastamente. No sé, ya estoy teorizando y escribiendo un artículo para la página editorial de El Día, pero lo sostengo como dogma: no habrá renovación mientras no sepamos qué se va a renovar. Ahora recapacito y me doy cuenta que estoy explicándole esa obviedad precisamente a uno de los poquísimos intelectuales mexicanos que ha defendido críticamente la búsqueda de la tradición. Sorry, pero me sucede que en estos meses de aislamiento, entre cineclubes y lectura de Payno o Micrós, entre el redescubrimiento de José Guadalupe de Anda29 y el descubrimiento de Buster Keaton, me he ido dejando envolver de modo drástico por la imposición de una meta: un libro sobre cultura nacional. Me llevará cinco o diez años pero será muy decoroso o me volveré como Raúl Villaseñor en el empeño (¡Dios me proteja!).

Tengo enormísimas ganas de verlos. Si Rojo accede a mis demandas económicas, podré salir el 16 de septiembre rumbo a Atenas.30 Pasaría en Grecia de dos a tres semanas. Supongo que ustedes estarán allá. De veras, quisiera agotar temas, hablar hasta el infinito contigo de mis proyectos, hasta que me evitases por latazo profesional. / ¿Vas a participar en el libro del Colegio de México?/31 De lecturas mexicanas recientes, solo me han entusiasmado el original de una novela de Sergio Pitol32 y –muy a mi pesar– dos poemas de Aridjis. Sabines se repite y se parodia. Esperemos ahora la aparición de Plural. Ante la muerte manifiesta del suplemento de Siempre!33 a Octavio le corresponde organizar la defensa de una cultura crítica en un medio que consiente a Miguel Bueno y declara oficialmente a Cantinflas “conciencia crítica” de México. gulp.

Escribo pronto precisando.

Mi afecto, mi amistad y mi nostalgia para ti y para Lydia.

Carlos

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21 de septiembre de 1971

Querido José Luis:

Dilaté la respuesta, porque no recibía respuesta de México. Me cansé de esperar y con lo que pude reunir, me lanzo a la búsqueda de la conducta ática y la gloria que fue y sigue siendo Grecia. Llego el próximo viernes a las doce y tantos. Salgo a las nueve y media de Londres en Olimpia Airways o algo así. Así que te buscaré el sábado temprano para ya iniciar la larga y sensacional plática que nos debemos. Pasaré la noche del viernes en cualquier hotel y el sábado me trasladaré al que tú conoces. No llevo plan alguno y estoy decidido a obedecer al pie de la letra cualquier sugerencia, sugestión, orden, consejo o mera indicación telepática.

La impresión que tengo de México es ya atroz. No es la política lo peor, sino ese deseo de ser Norteamérica a cualquier precio, a como dé lugar.34 Conversaremos mucho al respecto, sobre todo porque es un problema que a ambos nos apasiona, la cultura nacional está en la raíz de esta pérdida de territorialidad.

Bueno, ya nos vemos. Mi afecto para Lydia. Un gran abrazo de

Carlos

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17 de enero de 1972

Queridos Lydia y José Luis:

Una de las desventajas de la ingratitud es el diario arrepentimiento (sobre la base de que uno tenga conciencia, así sea esta protestante y mexicana del df).35 Mi ingratitud al no escribirles, al no agradecerles lo muy, muy genialmente que se portaron conmigo, me ha conducido a torturas sordas de arrepentimiento. No puedo más y lo confieso: no les había escrito porque de algún modo bien concreto, me sentí torpe, neurótico y maniático en los días que estuve con ustedes. Culpable de tantas culpas, me dejé anegar en ellas. Ahora, en plena temporada de recuperación, hago constar en breve nota, anuncio de carta más larga, que

a) Ustedes son formidables (X)

b) Se portaron conmigo sensacionalmente (X)

c) Mi deuda es infinita (X)

Las tres cruces. Aparte de todo, mi deuda no solo es moral y espero repararla pronto. La verdad, en El Cairo y en Estambul llegué a niveles hondos de depresión que se agravaron en Londres. Y luego volví a tomar aire, a cobrarle gusto al oxígeno y a sacudirme de una crisis institucional. Ahora estoy en plena productividad, lo que está muy mal para mis amigos, pero que a mí me levanta el hasta hace poco inexistente ánimo. Terminé at last dos trabajos: el prólogo a la nueva edición de mi bodrio que perpetré y lo del Colegio de México. ¿Tú ya mandaste lo tuyo, José Luis? Regresaré al tímido Anáhuac a principios de marzo, si logro ir a China en el ínterin (J. Scherer me envía). Y antes liquidaré un ensayo largo sobre los hermanos Marx para España. Sacudirme las crisis de abatimiento me ha facilitado cierto espíritu febril de literatura al mayoreo. (Así saldrá) / No he visto todavía la antología del ensayo, pero me imagino que ya será en México.36Plural va muy bien pero necesita crear una planta de colaboradores propia o terminará siendo la antología-de-lo-que-se-piensa-fuera, cosa que estaría muy bien si no fuera porque la caótica situación actual de México exige una discusión crítica como primer requisito de la existencia de la cultura. Dios es justo y Miguel Bueno se fue a dormir el sueño de los torpes. ¿Ya se publicó lo de Netzahualcóyotl?37 Lo espero con declarada y no falsa avidez. ¿Cómo están Lupita y Rodrigo? Pronto les escribo. Y pasado mañana veré a los Davidoff (¿o es con “v” final?)38 Lo único que me entristece, Lydia, es que llevo meses sin leer la página de sociales. ¿Cómo quieren que uno mantenga su sense of humour sin nutrirlo? Los envidio en Atenas. ¡Qué ciudad genial! (¿O soy un turista pobre y muy impresionable?)

Gracias por todo. Gracias por todo. Afecto y cariño y nostalgia de

Carlos ~

 

 

 


1 Monsiváis se refiere al político y escritor revolucionario Luis Cabrera (1876-1954).

2 En una carta anterior jlm le debió escribir a Monsiváis que le haría bien un “baño de anonimato” en Inglaterra, pues se había vuelto demasiado famoso en la ciudad de México, todo el mundo lo conocía o reconocía y lo invitaba a sus fiestas como si se tratara de una atracción.

3 El poblano Nicolás Sánchez-Osorio (1940-2006), fotógrafo, fue uno de los pioneros del género de la crónica de “sociales”, con el nombre de Snobissimo, primero, desde 1962, en el periódico El Heraldo de México y luego en Novedades. Fue director de la revista Vogue, de México, y fundó, hacia 1986, la revista Casas y Gente.

4 Raúl Leyva (1916-1974), poeta y ensayista guatemalteco, pertenecía al grupo Acento fundado por Carlos Illescas –en donde participaron Augusto Monterroso, Enrique Juárez Toledo y Otto-Raúl González–. El grupo se exilió a México tras el golpe de 1954 al presidente Jacobo Árbenz. Raúl Leyva escribía en el suplemento México en la Cultura del periódico Novedades.

5 Alfonso de Neuvillate Ortiz (1937) escribía sobre arte mexicano moderno en México en la Cultura, suplemento de Novedades, y en los periódicos El Heraldo de México, Novedades y El Día, y publicó varios libros sobre arte mexicano.

6 Mauricio González de la Garza (1923-1996), doctor en filosofía y psicología, escribió varios libros y publicó la columna “Mauricio dice” en el periódico Excélsior y otros más de la república, con valientes críticas a personajes poderosos.

7 Tras su renuncia al servicio diplomático mexicano en octubre de 1968, Paz se encontraba como profesor en diferentes universidades extranjeras. Entre febrero y diciembre de 1970 fue profesor visitante en el Churchill College de Cambridge, Inglaterra, y regresó a México en febrero de 1971. De modo que Paz y Monsiváis se debieron encontrar en Inglaterra. En su prólogo al libro de Monsiváis de la serie de nuevos escritores, Emmanuel Carballo advirtió su cercanía intelectual con Paz en los años sesenta: “El rigor, la heterodoxia y el subjetivismo de que se sirve Carlos Monsiváis no están muy lejanos de los que emplea Octavio Paz en sus ensayos y artículos. Junto a sus propios hallazgos (sobre todo de sociología e historia política aplicados a la poesía), Monsiváis toma en cuenta, y a veces sigue mansamente, los puntos de vista de Octavio Paz, en este momento el ensayista más sólido, inquietante y personal de la literatura mexicana.”

8 El primero de diciembre de 1970 tomó posesión Luis Echeverría, sucesor de Gustavo Díaz Ordaz, a quien había azuzado hasta llegar a la matanza del 2 de octubre de 1968.

9 Monsiváis fue de los primeros en reconocer la importancia de la biblioteca de jlm, que hoy se conserva en la Biblioteca de México José Vasconcelos, en la Ciudadela.

10 La primera huelga de trabajadores del correo inglés, postal strike, por un aumento salarial, duró siete semanas, del 20 de enero al 4 de marzo de 1971.

11 La pintora surrealista veracruzana Sofía Bassi (1913-1998) estaba en la cárcel de Acapulco desde 1968, pues se incriminó por el asesinato de su yerno para salvar a su hija. Pasó cinco años en prisión, donde no dejó de pintar, con el apoyo de los jóvenes Rafael Coronel, Francisco Corzas, José Luis Cuevas y Alberto Gironella.

12 Fue motivo de regocijo entre los húngaros el fallecimiento, el 5 de febrero en su exilio soviético, de Mátyás Rákosi (1892-1971), el odiado secretario general del Partido Comunista Húngaro entre 1945 y 1956, que presumía de ser “el mejor discípulo húngaro de Stalin”, aplicador de la “táctica del salami”: eliminar la oposición por rebanadas.

13 Tres escritores húngaros que padecieron a Rákosi.

14 El antecesor de Rákosi fue Miklós Horthy (1868-1957), quien tras derrocar en 1919 al gobierno de Béla Kun y reprimir ferozmente a los comunistas, impuso su “regencia” totalitaria hasta 1944, cuando, tras deportar a 437,000 judíos a Auschwitz, trató de cambiar de bando en la guerra y fue arrestado por los nazis. Salvó el pellejo y murió exiliado en Portugal.

15 Mi madre Lydia Baracs (1928-1986), húngara y judía, padeció a los nazis y a los rusos, hasta que en 1946 sus padres lograron mandarla con una beca a Roma, donde vivió hasta 1951 cuando se trasladó a San Salvador, como un paso para venir a México y reunirse con su familia exiliada. Se casó en 1954 con jlm, quien, curiosamente, también había estado en 1951 en San Salvador, sin cruzarse con ella. Así lo cuenta jlm en su memoria Recuerdo de Lupita, México, Ediciones Papeles Privados, 1996.

16 Miguel Bueno y Malo (1923-2000), doctor en filosofía, sucedió a jlm en la dirección del inba el 14 de diciembre de 1970 y renunció en enero de 1972. Atacó a jlm al declarar, entre otras cosas, que consideraba “elitista” su gestión, pero el secretario de Educación Víctor Bravo Ahuja (1918-1990) defendió públicamente a jlm en Los Pinos (en la presentación de la Orquesta del Noroeste), según lo recuerda mi hermano José Luis Martínez Hernández. Era inevitable que su apellido Bueno y Malo diera para chistes y le llegaron a decir “el regular”. Abel Quezada hizo varios cartones sobre su amigo jlm. El que menciona Monsiváis se titula “El Bueno, el Malo y el Feo” y dice: “1. En maravillosas declaraciones sobre sus planes de trabajo –declaraciones que hacen prever que el que lo suceda en el puesto lo pondrá verde, el doctor Miguel Bueno, director del inba, puso verde a su antecesor, José Luis Martínez. 2. Para el doctor Bueno, todo el pasado es malo. 3. Y en esto contrasta –para mejorar– con otros funcionarios, que no han hecho comentarios sobre lo malo que hicieron sus antecesores. 3. Todo lo bueno que haga el inba será obra del doctor Bueno. 4. Y lo malo es culpa de José Luis Martínez. Magnífica filosofía, que no estética, del nuevo director de nuestra estética.”

17 Miguel Mihura (1905-1977) y Álvaro de Laiglesia (1922-1981) eran dos escritores humoristas, dramaturgos y guionistas de la España franquista.

18 En agosto de 1968 Monsiváis publicó en La Cultura en México, suplemento de Siempre!, una “antología de frases tremolantes contra los estudiantes y la libertad de expresión” dichas por diversas autoridades y notoriedades mexicanas. Desde entonces surgió la idea de publicar de manera periódica una antología burlonamente comentada de estas declaraciones. Al regresar a México en marzo de 1972 Monsiváis comenzó a publicar la serie planeada, a la que dio el título de “Por mi madre, bohemios” (y también “Para documentar nuestro optimismo”), con subtítulos burlones y las famosas “N de la R”, intercaladas en el texto, con el distintivo humor monsivaisiano.

19 El escritor y periodista mexicano Daniel Dueñas Fullen, que publicaba en los cincuenta en las revistas Hoy, Siempre!, La Prensa y Caballero.

20 Este “bodrio de crónicas” es nada menos que el importante libro de Monsiváis Días de guardar.

21 En ese mismo año de 1971 jlm incluyó a Monsiváis en la segunda edición “refundida y aumentada” de su antología de El ensayo mexicano moderno, originalmente publicada en 1958. Monsiváis fue el último, el más joven, ensayista de la segunda edición, y su ensayo antologado fue “Dios nunca muere”, sobre la cultura juvenil de la Onda. En la tercera edición de El ensayo mexicano moderno, Monsiváis sigue siendo el más joven de la antología.

22 Jorge Villaseñor es autor de las comedias Abre los ojos, Irene, El boticario, Lo mejorcito del pueblo, Una mujer para la lluvia y El cielo prometido. Trabajaba en el inba y tenía, según Jorge Ibargüengoitia, una “figura imponente”.

23 Además de los conocidos: Livingston Denegre Vaught (1916-1998), abogado, escritor, historiador, bibliógrafo y editor campechano, escribía en México en la Cultura; Juan Miguel de Mora (1921), investigador indólogo, escritor, periodista, director de teatro y cine, escribía en la revista Siempre! y en el periódico El Heraldo; Mario Monteforte Toledo (1911-2003), político, escritor, historiador y crítico de arte guatemalteco exiliado en México en 1956; Raúl Carrancá y Rivas (1930), abogado y escritor.

24 Al dejar Essex a fines de junio de 1971 Monsiváis se mudó a Londres donde vivió de manera precaria hasta marzo de 1972.

25 Monsiváis debió llegar a la Universidad de Essex en septiembre de 1970, donde estuvo hasta fines de junio de 1971, para irse a Londres. Viajó después a Atenas, El Cairo y Estambul. Regresó en octubre a Londres, en donde permaneció hasta marzo de 1972.

26 Monsiváis cumplió 28 años en 1966, cuando Emmanuel Carballo le pidió y publicó su antología de La poesía mexicana del siglo XX y su precoz Autobiografía, que le sirvió de examen profundo de conciencia y que jamás quiso reeditar.

27 Nueva alusión a Carballo, aquí asociado al militante anticolonialista francés Frantz Fanon (1925-1961).

28 Monsiváis retoma el título del ya mencionado libro La expresión nacional. Letras mexicanas del siglo XIX, de jlm, para reafirmar el sentido de sus estudios en Inglaterra de literatura mexicana, sobre el que lo cuestionó jlm en una carta anterior.

29 José Guadalupe de Anda (1880-1950), revolucionario y político jalisciense, autor de las novelas cristeras La guerra santa en los Altos y Los bragados.

30 Como uno de los tres propietarios de Ediciones Era, Vicente Rojo debía adelantar algunas regalías a Monsiváis.

31 Se trata de la Historia general de México, que concibió y dirigió en sus inicios Daniel Cosío Villegas. jlm participará en el tomo 3, sobre la literatura del siglo XIX, y Monsiváis en el 4, sobre la del XX. El largo ensayo de Monsiváis es una culminación de estos años de estudios.

32 Debe tratarse de Los climas.

33 Contra lo que asienta aquí Monsiváis, el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre! sobrevivirá muchos y excelentes años más, bajo la dirección del propio Monsiváis, a partir de su regreso a México en marzo de 1972.

34 A Monsiváis le disgustaba la modernización a la americana que se imponía en México desde la posguerra. En su estudio sobre “Nueva novela, nueva sensibilidad”, publicado en la Revista de Bellas Artes en 1968, jlm mencionó el “singular talento irónico” de Monsiváis y citó una perceptiva y crítica apreciación suya sobre su generación: “como ha observado Carlos Monsiváis, la actual generación de México –como la de muchos otros países– es una Generación Derivada que ‘No posee ídolos propios, no engendra formas de vida autónomas, no es dueña de la imaginación suficiente como para crear un estilo de conducta. Todo lo importa: las modas, las canciones, los autores de protesta, las corbatas, los estilos de baile, el macro-cinturón, la minifalda, los héroes, los radicalismos, los rechazos y las aceptaciones’”.

35 Así resumió Monsiváis el primer capítulo de su Autobiografía de 1966: “En donde el autor confiesa haber nacido en la Merced el 4 de mayo de 1938, acepta sin rubor su condición de héroe de esta historia, proclama su intolerable afición al df y se presenta sin más trámite como precoz, protestante y presuntuoso.”

36 La segunda edición de la antología de El ensayo mexicano moderno se publicó a fines de 1971.

37jlm, Nezahualcóyotl. Vida y obra, México, fce, 1972.

38 Ruth Misrachi (1927-2009) y León Davidoff (1925-2009) eran muy cercanos amigos de jlm y Lydia, y de Marie José y Octavio Paz.