Hermione y la magia de la estructura | Letras Libres
artículo no publicado

Hermione y la magia de la estructura

Tres aspectos fundamentales de la estructura discursiva que perdió de vista Emma Watson en su presetnación en la ONU.

Hace un par de semanas se volvió viral el video de un discurso que la joven actriz y modelo Emma Watson dio en la ONU. Watson ganó fama y reconocimiento por  haber interpretado en el cine a Hermione Granger, la inseparable amiga del mago Harry Potter. Todos la vimos evolucionar a lo largo de los años en esas películas y nos congratulamos de que creciera con mucho más gracia y estilo que sus otros dos coestelares. Hoy esa talentosa niña se ha convertido en una inteligente mujer. Este año obtuvo su licenciatura en Literatura Inglesa por la Universidad de Brown y fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la ONU para temas de género. En ese rol acudió al organismo a hablar de la iniciativa “Él por Ella” o “He for She”. 

Las redes sociales y los sitios de noticias han estado rebosantes de halagos hacia el discurso. Hice clic con curiosidad para verlo... pero lamentablemente no compartí el entusiasmo mediático. No me mal interpreten. Me gustó la forma pausada y clara en la que habló. Tiene algunos pincelazos retóricos bien planteados. Entendí perfectamente lo que quería decir y estoy de acuerdo con ella, desde luego. Pero no me generó ninguna emoción ni me hizo sentir poderosamente llamado a contribuir, tal vez porque perdió de vista tres aspectos fundamentales de estructura discursiva:

1) Explicar con claridad y convicción qué hace la organización a la que representa, en este caso la iniciativa “He For She”.  Emma pierde valiosos minutos hablando de ella misma y no conecta bien su vivencia con el trabajo de la organización. Tampoco presenta un diagnóstico que llame a la emoción: creo que hay datos más poderosos del tema de género que el hecho de que pocos hombres fueron a escuchar un discurso feminista de Hillary Clinton hace casi 20 años.

2) Comunicar cómo las acciones de la organización están ayudando a resolver los problemas que se describen, en este caso, las actitudes de los hombres hacia el feminismo. Esto es importante para evitar el efecto “gota en el balde de agua” que hace que mucha gente dude en apoyar a una ONG, no por no estar convencida de la causa, sino por considerar que su aportación es insignificante para el tamaño o complejidad del problema.

3) Explicar al público cómo puede sumarse a la iniciativa “He For She” y qué se requiere de ellos. Si para cualquier orador el llamado a la acción es importante, para un embajador de una organización brazo de la ONU se vuelve fundamental. Teniendo enfrente a tantos líderes globales, pudo haber hecho un llamado más poderoso al cambio en políticas públicas en sus países. O pudo haberse dirigido también a los líderes empresariales para que adopten medidas concretas a fin de promover una mayor equidad de género en los centros de trabajo.  Al no aterrizar el discurso en acciones, se deja ir una buena oportunidad para esta iniciativa de la ONU.

En resumen, el discurso carece de “la magia de la estructura”, lo que le hubiera dado más orden, fuerza y sobre todo efectividad. Al visitar el sitio web de “He For She” vi que la meta es que 200 mil hombres registren su correo electrónico para apoyar la iniciativa. Una semana después del discurso apenas llevaban 169 mil registros. En contraste, el video en YouTube del discurso de Emma ya tenía más de 1 millón 159 mil visitas. Creo que esto indica que la portavoz opacó a la causa.

A pesar de todo, he decidido darle una oportunidad a Emma (por razones estrictamente filantrópicas) y ya me volví uno de los 4 mil hombres mexicanos registrados. ¿Para qué es el registro? ¿Qué hace “He For She”? ¿A qué me comprometí? Quién sabe. Pero ya me registré. Si ven a Emma, díganle por favor que con mucho gusto yo le escribo su próximo discurso.