artículo no publicado

Relectura de la crueldad humana

Fray Bartolomé de las Casas

Brevísima relación de la destruición de las Indias

Edición, estudio y notas de José Miguel Martínez Torrejón

Madrid, Real Academia Española/Galaxia Gutenberg, 2013, 400 pp.

El fraile dominico Bartolomé de las Casas (1484-1566), el gran defensor de los indios durante la conquista de América, fue el escritor que denunció con más ahínco y de manera más influyente los abusos y las crueldades que cometieron los conquistadores. Su Brevísima relación de la destruición de las Indias –escrita en 1542 y publicada con varios agregados en 1552– fue un bestseller inmediato, se tradujo a varias lenguas europeas y dio sustento a la leyenda negra, que aprovecharon los enemigos de España en Europa, primero, y en América, después, y que sigue viva en nuestras mentes.

Sin poner en duda la calidad política y moral de Las Casas, ha surgido en el ámbito de los historiadores la duda del grado de veracidad histórica atribuible a sus escritos, pues la Brevísima reduce toda la historia de la conquista de América (de 1492 a 1542) a una serie de masacres realizadas por bestias contra indios inocentes que vivían en la edad de oro. Por su cuenta, la Historia de las Indias, extensa y detallada narración de este mismo periodo (que fue publicada hasta el siglo XIX), igualmente se centra en la crueldad de los españoles y la angélica bondad de los indios, siempre con la presencia en primer plano del propio Las Casas como imprescindible defensor de estos últimos, tal y como lo advirtió David A. Brading. Y la Apologética historia sumaria (también publicada en el siglo XIX), muestra la existencia de grandes civilizaciones en América, que no se justificaba conquistar, y que si bien los sacrificios se practicaban en el Nuevo Mundo, igualmente se habían practicado en el Viejo, todos con el anhelo humano de encontrar al Dios verdadero.

Aunque políticamente pueda uno simpatizar más con Las Casas, cada vez más los historiadores leen la gran Historia general y natural de las Indias, de Gonzalo Fernández de Oviedo, contemporáneo y enemigo de Las Casas, en busca de información fresca, porque mientras que Las Casas procesa y selecciona la que recibe para hacer más convincentes sus argumentos, Oviedo publica los relatos escritos y orales de los conquistadores y pobladores casi sin modificarlos.

Así pues, la Brevísima relación de la destruición de las Indias, la más elocuente de las obras de denuncia de Las Casas, ha caído en cierto desprestigio, y estaba en fuerte necesidad de encontrar una edición que restaurara su legibilidad. Esta es la tarea que cumple de manera excelente la nueva edición realizada por José Miguel Martínez Torrejón, profesor del Queens College de la City University of New York, y publicada por la Real Academia Española. Lo consigue por la claridad y el establecimiento del texto, el rico sistema de notas y su muy esclarecedor estudio crítico sobre las circunstancias de la escritura y publicación de la Brevísima. No menos sobresaliente es su contenido, argumentación, género, retórica y su revisión de ediciones, fuentes y lecturas que ha tenido la Brevísima hasta nuestros días. Además, el lector puede consultar el sitio en internet que Martínez Torrejón ha habilitado sobre Las Casas, con cronologías, estudios y textos. El conjunto presenta el estado actual de los conocimientos sobre la Brevísima y permite al lector hacer su propio examen y reflexión.

El texto fue establecido con base en una cuidadosa valoración de los documentos existentes. Con el objeto de facilitar la lectura al mayor número posible de personas, Martínez Torrejón modernizó la ortografía, mas no la pronunciación, lo cual se ve en el título que le da al opúsculo de Las Casas, Brevísima [y no Brevissima] relación de la destruición [y no destrucción] de las Indias. Para no quitar limpidez al texto con excesivas notas, Martínez Torrejón las dividió en dos categorías: las indispensables para la lectura están a pie de página y las “notas complementarias” al final del libro, con un amistoso sistema de referencias. Las notas a pie de página son abundantes pero no desmesuradas. Dan una idea de la temática de cada capítulo, identifican a las personas que Las Casas no menciona aquí por sus nombres, precisan los lugares, las circunstancias y los significados de términos y conceptos antiguos, indican las fuentes de Las Casas y las hoy existentes. Las notas complementarias reproducen fragmentos de documentos y dan referencias bibliográficas.

Esta tarea editorial permite apreciar el grado de veracidad de Las Casas en cada una de las muchas atrocidades que registra. Por extraño que parezca, este trabajo de confrontación documental no se había hecho hasta ahora, como lo refiere Martínez Torrejón con no disimulado orgullo. Una conclusión se desprende: aunque muchas veces Las Casas exagera y hay cierta monotonía reiterativa en su narración, que forma parte de su retórica, es un hecho que, cuando menos durante los primeros cincuenta años de la invasión española a América, las conquistas se realizaron con un grado atroz de violencia y crueldad.

Es cierto que para cuando Las Casas escribió su Brevísima, el choque inmediato de la conquista de América estaba por concluir su fase más violenta. Precisamente, la Brevísima fue leída ante el Consejo de Indias como parte de un alegato de los obispos de México, Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y Guatemala y de los frailes mendicantes para denunciar los maltratos a los indios y poner límites a su explotación a través de la esclavitud y la encomienda. Si esta presión tuvo éxito, con la publicación ese mismo año de 1542 de las Leyes Nuevas y con varias medidas posteriores contra la esclavitud y la encomienda, es porque la denuncia lascasiana se avino bien con los intereses absolutistas de la Corona española contra el peligro de una dispersión feudal del poder de los múltiples encomenderos. Por otro lado, debe observarse que al cabo de la publicación de la Brevísima en 1552, Las Casas observó que “México y su comarca está un poco menos malo”, y pronto la vida de los indios en sus pueblos alcanzaría un cierto equilibrio a lo largo de los siglos de dominio español, gracias al control corporativo de la tierra, a su autogobierno y a su capacidad de negociación.

Sin embargo, gracias a la edición de Martínez Torrejón, queda ya como un hecho el cúmulo de crueldades cometidas por los españoles contra los indios durante la conquista de América. No obstante, la sensación que le queda al lector no es de simple condena a los españoles, porque Las Casas nos confronta con el problema de fondo que es el de la crueldad humana, particularmente en las guerras de conquista y depredación de pueblos diferentes. En esto los amerindios no fueron una excepción, y el propio Las Casas lo re- conoce en su Apologética historia, que inicia la etnografía comparativa y también la justificación relativista de las iniquidades humanas. Y tras la prolongada guerra de conquista de América, vinieron otras guerras terribles: la guerra contra los indios del oeste norteamericano, paralela al siniestro régimen esclavista en el sur de Estados Unidos, que William Styron consideró hitleriano en su reseña del libro de Frank Tannenbaum sobre la esclavitud en América; la guerra contra México, “guerra injusta”, como la llamó Enrique Krauze, quien destacó su violencia; la Guerra Civil americana, que fue una más de estas guerras de conquista, como lo vio Edmund Wilson en su clásico Patriotic Gore. Prefiero no continuar con las siguientes guerras que fueron reiterando la constante de la crueldad humana, que difiere en sus racionalizaciones pero no en su patología, y que se ha venido haciendo más peligrosa con el desarrollo tecnológico. Esta es una de las lecciones, posibles y necesarias, de la relectura de la Brevísima relación de la destruición de las Indias a la que nos invita esta nueva edición muy bienvenida. ~