La escuela de la calle: Josep Masabeu y El Braval | Letras Libres
artículo no publicado

La escuela de la calle: Josep Masabeu y El Braval

Cualquier extranjero llegaba a España y lo primero que hacía era ir al Raval. Buscaba a sus compatriotas. Total: “donde duermen dos, duermen tres”. 

Hay en el centro de Barcelona, España, un barrioatípico que no tiene el mundo otroque se le parezca. Es un barrio en el que, por ejemplo, los roles se invierten: la mujer es la que trabaja y el hombre, por la crisis, se queda en casa cuidándose de que la policía lo pare y le pida papeles. En este barrio también, muchos inmigrantes, profesionales en sus países, trabajan de albañiles, de taxistas o empleadas domésticas. Así y todo, en ese barrio, la vida es mucho mejor que en sus tierras.

-Este siempre fue el barrio más barato, el menos controlado. Aquí era más fácil alquilar pisos. Las necesidades hicieron que desde 1998 pasemos de país de emigrantes a uno de inmigrantes-dice Josep Masabeu.

Masabeu tiene 60 años. Es doctor en pedagogía y presidente de Braval, una ONG socioeducativa,de desarrollo y promoción social del Opus Dei en el barrio del Raval, que se propone promover la cohesión social, luchar contra la marginación, prevenir la exclusión social de los jóvenes y facilitar la incorporación de los inmigrantes a la sociedad española.

¿Cómo llegaron los primeros extranjeros a El Raval?

-Muchos escapaban de sus países en barco y el azar los traía a España. A fines de los noventa,todos eran africanos: de Marruecos, de Senegal. Y luego comenzaron a llegar en avión de Bangladesh y Pakistán, y se fueron instalando en el barrio. Eran todos hombres. Las primeras mujeres extranjeras vinieron de Filipinas y Ecuador. Solas. Trabajaban en casas de familia y enviaban el dinero a sus países. Ya se sabía que El Raval era un barrio de inmigrantes. Cualquier extranjero llegaba a España y lo primero que hacía era ir al Raval. Buscaba a sus compatriotas. Total, les decían que “donde duermen dos, duermen tres”. 

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En 1998, en España, la inmigración representaba el 1%de la población. Eran 637.085 extranjeros de un total de 39.852.651 habitantes.Ese mismo año, el mismo censo, arrojó que en El Raval, el barrio más céntrico de Barcelona y ex barrio Chino, los migrantes eran el 10 % por ciento del total.

Según el censo de 2010 en El Raval viven 48.962 habitantesen un radio de 1,1 kilómetros. Es uno de los primeros lugares del mundo en densidad de población. Los extranjeros representan el 49,2% de la poblacióny son oriundos de 30 países distintos.En el barrio, en 1, 1 Km, se habla en nueve idiomas yse practican nueve religiones. Muchos de ese 50,8% de españoles son hijos de extranjeros. 

El 30% no tiene trabajo. Hay 1250 pisos “alquilados” por personas sin papeles. En El Raval no hay casas, ni construcción. Las viviendas son departamentos muy antiguos.No importa.

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Masabeu dice que El Raval es el barrio más pobre y estigmatizado de Barcelona. Pero allí ocurren situaciones muy atractivas con los chavales.

“Se preguntan mucho de religión. ¿Por qué no coméis esto?, ¿por qué hacéis esto?,¿qué fiesta están organizando? El factor religioso unifica. Los chavales llegan desarraigados a El Raval. ¿Qué le queda de lo que vivían en sus países?Sus creencias”.

En El Raval, y en Barcelona, no existen los llamados “chicos de la calle”, niños en situación de calle. Apenas se los detecta son enviados a centros de convivencia. Todos llegan a la ONG de Masabeu por el fútbolo por el básquet. El 25 %de los doscientos chavales son españoles. El requisito es que los equipos estén conformados por niños de distintos países.

-¿Tú quieres hacer deporte? Lo harás, pero también tienes que venir dos veces por semana a hacer los deberes-les proponen en El Braval.

Cada equipo tiene un plan de objetivos educativos. Se trabaja en conjunto con los maestros de la escuela y se controla que vayan a clase.

-El Raval es un barrio de gente pobre en lo económico, pero a veces intelectualmente están muy preparados-aclara Josep. Y cita el caso de una pareja de ucranianos. El padre era, en su país, ingeniero y docente de la Facultad de Ingeniería de Kiev. La madre era partera. Cuando la Unión Soviética se disolvió, partieron a El Raval. Hoy, ese padre ingeniero trabaja de albañil. Y esa madre partera se dedica a la limpieza de una casa. Pero el chaval de esa pareja habla castellano, catalán, inglés, francés y ucraniano.

-El ambiente cultural e intelectual de esa familia no es el de un albañil y una empleada de limpieza. Se convierte en un estereotipo que no es real. Por ejemplo, en Barcelona hay 12 mil pakistaníes,la mitad tiene el carnet de la biblioteca de Cataluña. Uno escucha lo mismo “yo soy médico y trabajo de esto; yo soy abogado pero me dedico a lo otro”.

Usualmente los supermercados y las cabinas telefónicas son atendidos por “pakis”. Los llegados de Marruecos solían trabajar de la construcción. Los filipinos, de camareros o cocineros en restaurantes. Los de Bangladesh son los peluqueros. Los taxistas son siempre extranjeros,en su mayoría sudamericanos o indios. Las prostitutas suelen ser de Rumania. La crisis logró que hoy cualquiera se dedique al trabajo disponible. Que se gane lo mínimo. Que haya pisos en los que viven diez personas, tirados en colchones, sin camas. Cuidando euro por euro para enviar dinero a sus países.

-Por lo general ha sido un barrio con trabajo. Hoy tenemos un 30 %de paro. Necesitamos salvar la segunda generación; la de los chavales. Si ellos en cinco años, cuando sean mayores no tienen trabajo, yo creo que podemos ser el próximo Suecia o Francia en dondelos adolescentes incendian autos y causan revueltas.

¿Y los chavales notan la crisis?

-Pues claro. Todos tienen móviles, ahora sin crédito.

Masabeu cuenta que hace tres años el gobierno creó un plan para facilitar el regreso a casa de muchos extranjeros: se pagaba el viaje y un año de pensión. Se estimaba que marcharían 600 mil personas. Aún no se sumanlos 10 mil que opten por irse.

-La situación es esta. Ellos, aquí, tienen agua, comida, todo lo necesario al alcance. En sus pueblos deben caminar kilómetros para acceder a las necesidades básicas.

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El trabajo de los voluntarios es fundamental para los niños que crecen en un país, muchas veces, tan distinto al de sus padres. Ellos ceden horas de su vida para ayudarlos con la tarea. En El Raval hay casos de chavales que no ven a sus padres durante todo el día, por los trabajos, y las pautas de conducta las terminan dando los voluntarios. Hay, también, chavales que nacen en Barcelona y son hijos de padres extranjeros, que no saben hablar en catalán. Y tienen muchos inconvenientes para comunicarse con sus familiares.

Después de practicar y practicar un ejercicio, el voluntario, sin que lo sepa el chaval,  se contacta con el maestro de gradoy le cuenta los avances.El maestro lo llama en la clase y lo hace pasar al pizzarrónpara que haga el mismo ejercicio que ha practicado con el voluntario.

-Joder, ¡qué bien que te ha salido!-le dice el maestro.

Ahí la autoestima sube, el chaval se da cuenta que no es tan burro como le hacen creer en su casa.

Y muchos son agradecidos con todos los conocimientos que adquieren en El Braval. Como ese chaval hijo de filipinos, que dice Josep que cuando consiguió su primer empleo fue y le regaló 100 euros del sueldo.

-Casi me muero de la emoción-recuerda Josep.