artículo no publicado

El pájaro del tiempo

Un pájaro en la vecindad emite las mismas notas que silbaba mi padre para llamarnos: fuifí fuifí. Entiendo que es mi padre que me envía un mensaje desde alguna parte. Como es lógico, le respondo al pájaro: fuifí fuifí. También podría ser una coincidencia –tres notas– pero no consigo ver dónde está el pájaro. Tampoco lo he buscado. Intento no intentar. Practico el ascetismo estival de la mirada: es durísimo.

Intento no pensar en Bitcoin, la moneda que se ha bifurcado en dos monedas. No pensar en Blockchain, en Ethereum, en ese mundo descentralizado donde no cabe la posverdad porque todo queda registrado para siempre. Todo tarda siempre tanto. Corre un poco de aire entre las apps y mis bacterias, que dictan estas líneas azarientas.

Al no haber libre albedrío tenemos algo nuevo en qué pensar (pero ya estaría previsto). He conocido a una persona muy lúcida que no puede parar: si deja de hacer cosas se angustia: toda esa eternidad. ¿Qué pensar? La máquina cerebral no da tregua: Isaiah Berlin cruzando el océano en un bombardero despresurizado, sin poder leer, obligado a pensar. Lo cuenta Ramón González Férriz en su blog de El Confidencial. Minitest para hoy: ¿Cree que la realidad existe independientemente del observador?

Todo se descompone, pero aguanta. Hasta crece el PIB, una convención teologal. Un personaje de La ilusión viaja en tranvía, de Luis Buñuel en México, explica a otro qué es la inflación. También hay en esa película una representación de la expulsión de Adán y Eva del paraíso: es una modesta compañía vecinal y uno de los actores no acude: el director se queja: “esto le pasa a uno por darle el papel de Dios a cualquiera”.

Alterno la lectura de la revista El Gurrión con el Hola! El Gurrión (el gorrión), dirigida desde 1980 por el maestro Mariano Coronas, es del pueblo aragonés de Labuerda, casi en el Pirineo; El Gurrión tiene muchos colaboradores, glamur auténtico, pura realidad. Respuesta (provisional) al minitest: Sí, existe la realidad aunque no la esté mirando nadie.

Todo esto es big data mínimo, New Deal en ciernes, crack del 29 revivido en carne viva, pagar el pan con tarjeta de crédito. Cooperativas para que los que no pueden pagar la cotización de autónomos puedan facturar. Sub clase post Lehman Brothers. Los nuevos olvidados, siempre con Buñuel. Las Hurdes, pan a crédito, pan bitcoin.

El pájaro que imita (u obedece) a mi padre pía siempre a las mismas horas. Tiene otra canción, fuit fuiuuu. Sí, la que servía para silbar a las mujeres en tiempos pretéritos. Esto no debería haberlo puesto, lo sé, va directo a la serie “Impublicables” de Arcadi Espada. El pájaro combina esos dos silbidos con otro de una sola nota.

Una mujer en traje brillante de fiesta entra en un taller de motos. Solo puede ser un homenaje a Ángel Nieto, que se ataba a la máquina noches enteras para amoldar su cuerpo a la anatomía del éxito. Una vez que citas a Buñuel todo adquiere otro sentido: una mujer en traje de fiesta entra en un taller de motos…

La persona que escribe reescribe su propio adn. Si acierta, puede modificar la epigenética de los demás. El método crispr de edición de genoma, más prosaico, es rápido y barato: pronto habrá edición de genes low cost, aunque haya que hacer cola y quejarse de las listas de espera. Ventajas de esta época fabulosa de opípara miseria. Compras el pan a crédito pero te desmutan una errata en vivo y para siempre.

Escribir ayuda a editar tu propio adn: de ahí la necesidad del diario o dietario. Editar el mundo en un cuaderno, entregarlo al contenedor de papel, la cinta sin fin donde a veces aparece un bebé, todo junto se tira al mar de todos los veranos para macerar la lírica inversa del plástico. Los peces, igual que llevan aluminio, traen de vuelta aquellos poemas que arrojamos a la impresora monstruosa del container.

No podemos saber qué ha pasado con el último inminente colapso financiero, ni siquiera preguntarlo o dudar. Snowden no emite. Assange sigue en el piso de soltero de Ecuador en Londres. Chelsea Manning. El convertidor biológico ya funciona en pruebas: puedes enviar un virus por email y la máquina te lo fabrica donde sea. Es de Craig Venter, que quiere colonizar otros planetas. Podría enviar a Júpiter al perro Urco, fiera diabólica que ha sido reeditada en el libro de cuentos Golpes de mar, de Antón Castro. Este libro ya ha sobrevivido a sus primeros treinta años, que son los peores, los más difíciles: ahora Golpes de mar es un clásico. Los primeros cuentos fueron escritos en papel de estraza de envolver cartones de bingo, nuestra humilde lotería de Babilonia, ahora apuestas deportivas sobre todo lo que existe. Baladouro Live.

En El Gurrión núm. 147 Carmen I. García busca y encuentra en las redes al poeta argentino E. J. Malinowski, que vendía y vende sus libros en Zaragoza, y cita unos versos suyos: “Pero la renuncia a ser uno tampoco produce beneficios para siempre.”

Paso de El Gurrión al hola! del 9 de agosto: las primeras páginas, dedicadas a mansiones de ensueño, traen a Sofía Achával en su “refugio” de Saint-Tropez, con su playa privada de cien metros. A través de esta lírica del lujo llego a su marido: el escritor, bisnieto de Gaston Gallimard, Thibault de Montaigu (cuatro novelas) y a su apasionante ensayo sobre el onanismo, Voyage autour de mon sexe (el autor tuvo que pasar unos meses solo en Arabia Saudí, y de ahí le vino la idea).

El escritor indio Sherman Alexie ha suspendido un acto porque se le apareció su madre y le dijo que no debía ir. Yo le pregunto al pájaro si es mi padre. ~


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