artículo no publicado
Ilustración: Manuel Monroy

Cantos yaquis

Han enfrentado con valentía persecuciones e injusticias. La expresión yaquis quiere decir “gritones”; ellos se llaman a sí mismos yoeme: “gente”.

Una singularidad de los pueblos yaquis es su carácter indómito. Han sufrido persecuciones que llegaron al genocidio, pero nunca se rindieron a otras tribus, ni a los conquistadores españoles, ni a los gobiernos mexicanos.

Son unos 30,000. Llegaron por el estrecho de Behring y se establecieron en territorios que luego fueron de la Nueva España y hoy están en Arizona y Sonora. Son altos y hablan fuerte la lengua cahita. Según Horacio Sobarzo (Vocabulario sonorense, Hermosillo: Instituto Sonorense de Cultura, 2007), yaquis quiere decir: “gritones”. Pero los yaquis se llaman a sí mismos yoeme, es decir: “gente”.

Fueron evangelizados por los misioneros jesuitas en los siglos XVII y XVIII. Una anécdota memorable cuenta que un jefe yaqui, ante los conquistadores, trazó una línea en el suelo, como diciendo: Hasta aquí. Los españoles la cruzaron y fueron derrotados. Acabaron firmando un tratado de paz que dio a la tribu casi completa autonomía, bajo la tutela de los jesuitas. Sin embargo, hubo alzamientos provocados por el despojo de tierras comunales. También por la pretensión de cobrarles impuestos prediales, según Francisco R. Almada (Diccionario de historia, geografía y biografía sonorenses, tercera edición, Hermosillo: Instituto Sonorense de Cultura, 1990).

La represión incluyó deportaciones: tomar rehenes y venderlos para trabajos forzados en haciendas cañeras de Oaxaca y henequeneras de Yucatán. Hay una página de la Wikipedia (“Guerra del yaqui”) con la relación de enfrentamientos desde 1533 hasta 1929, cuando la Fuerza Aérea Mexicana, por órdenes del sonorense y Jefe Máximo de la Revolución Plutarco Elías Calles, los bombardeó (ocho años antes del bombardeo alemán de Guernica).

Los yaquis son el tema de cientos de libros: históricos, lingüísticos, novelescos y hasta de ciencia ficción, como Las enseñanzas de don Juan: Una forma yaqui de conocimiento de Carlos Castaneda, que ha vendido 28 millones de ejemplares en diecisiete idiomas y aumentó el interés en los yaquis. También de numerosas películas y documentales, desde 1913 (D. W. Griffith, The Yaqui cur, “El despreciable yaqui”) hasta 2015 (Guillermo Quiroga, Yaqui journey). Véase “yaqui” en YouTube.

Hay varias compilaciones de sus cantos, de donde tomo los siguientes.

CORNAMENTA

En verano vienen las lluvias y nace la hierba.
Es cuando el ciervo tiene cuernos nuevos.

MUCHACHAS Y FLORES

Muchas flores bellas, rojas, azules y amarillas.
Decimos a las muchachas:
“Vamos a pasear entre las flores.”
El viento viene, mece las flores.
Así son las muchachas cuando danzan.

Fuente: José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Antología de la poesía norteamericana, Madrid: Aguilar, 1962, p. 22.

A LA SALIDA DEL SOL

Sabala taeguapo taata yengüeyeo.
Sabala taeguapo taata yengüeyeo.

En el sábado cuando sale el sol.
En el sábado cuando sale el sol.

Fuente: Concha Michel, Cantos indígenas de México,
México: Instituto Nacional Indigenista, 1951, p. 71. Transcripción y traducción de John Dedrick.

ESTRIBILLO DEL VENADITO
que es la flor del monte

Aacame
Huyata bebetuc ne yoo tebola
booca sea silolooti jilahua.
Ala mansu sehuailo huyata nai sucuni.

Víbora de cascabel
Me encuentro bajo las ramas
haciendo sonar mi cascabel con mi cuerpo rayado.
Allá va el hermanito-flor
por entre las ramas del monte.

Semalulukut
I cane sea huya sehuata ne tuulecai ae
coconita sea silolooti coyohue.
Ala mansu sehuailo huyata nai sucumi.

Chupamirto
Me gusta esa flor del campo,
por eso estoy dando vueltas a su alrededor.
Allá va el hermanito-flor
por entre las ramas del monte.

Goim
Husamali goitacai imne sea huyapo
sea silolooti jiusime.
Ala mansu sehuailo huyata nai sucumi.

Coyote
Siendo un coyote gris ando por el bosque.
Hago ruidos leves con las ramas.
Allá va el hermanito-flor
por entre las ramas del monte.

Fuente: Leticia T. Varela R.,
La música en la vida de los yaquis, primera parte,
Hermosillo: Gobierno del Estado de Sonora,
1986, pp. 131-132.

INVESTIDURA

E betchi’ibo kaita ta’a aune.
E betchi’ibo kaita kokowame.
E betchi’ibo kaita ko’okosi ewame.
E betchi’ibo kaita tataliwame [...]

Para ti no habrá sol.
Para ti no habrá muerte.
Para ti no habrá dolor.
Para ti no habrá calor,
sed, hambre, ni lluvia.
Viento, enfermedades
ni familia habrá.
Sobre ti no habrá ningún miedo.
Todo habrá terminado para ti.
Solo una cosa tendrás presente:
lo que acabas de aceptar deberás cumplir bien,
en el puesto que se te designó, ahí te quedarás.
Donde sea defenderás a la gente.
Salvarás a tu pueblo.
A los que tienen tu sangre,
a la costumbre yaqui
y también al gobierno.
Si crees que puedes cumplir,
¡estarás bajo el mandato de Dios!

CANCIÓN DEL ARRULLO

Ili seewa tachiriata
seechukti yeu
machikai benasi,
e yeu tomtek [...]

Como una florecita de luz
que de pronto
aparece,
naciste.

 

En tus ojos
trajiste la sabiduría.
Tú tienes una estrella
donde canta el cielo.

 

Florecita de luz,
mi corazón en tu cuerpo
hace sonar el tambor yaqui.
Mi niñita, mi luz.

Fuente: Zarina Estrada Fernández y otros, Diccionario yaqui-español y textos, Hermosillo: Universidad de Sonora/Plaza y Valdés, 2004, pp. 313-314, 353-354. ~


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