artículo no publicado
Ilustración: Manuel Monroy

Alipuz

“Echarse un alipuz” significa “echarse una copa”. Es el nombre de una aldea aragonesa y después se volvió un apellido. ¿Cómo adquirió su significado actual?

Una canción satírica de Chava Flores (“Peso sobre peso”, 1952) ante la inflación (21% de 1950 a 1951, según el Índice de Precios al Menudeo en la Ciudad de México) comienza así:

Mira, Bartola:

Ahí te dejo esos dos pesos.

Pagas la renta,

el teléfono y la luz.

De lo que sobre

coge de ahí para tu gasto.

Guárdame el resto

para echarme mi alipuz.

Muy pocos diccionarios registran alipuz. No es el nombre de una bebida alcohólica en particular, sino el nombre genérico de todas. Equivale a copa. “Echarme mi alipuz” es “tomarme mi copa”.

Si se escribe alipuz en Google Books aparecen (con mayúscula) un municipio de España y un apellido. Con minúscula, algunos textos de escritores mexicanos. El más antiguo es de José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827). En su “Carta del charlatán a El Pensador Mexicano” (1820), el aprendiz de médico dice: “A esta hora me retiraba a la botica que me parecía, donde mi ocupación era [...] beber alipuz y hacer acopio de todas las recetas que se despachaban.”

Guillermo Prieto (1818-1897) también usó alipuz como jarabe medicinal (Obras completas compiladas por Boris Rosen Jélomer, volumen 25, p. 367):

Que beba mucho alipuz,

Amador, por el camote,

que, si sigue como va,

se le cerrará el gañote.

Pero también como apellido de un boticario (volumen 19, p. 423): “Tiré la pluma, tomé el sombrero y en dos brincos estaba en el corredor de la casa de Alipuz, aquel boticario nuestro conocido.”

Leopoldo Zamora Plowes, en Quince uñas y Casanova, aventureros (1945), novela histórica inspirada en Antonio López de Santa Anna, dice en nota de la p. 23: “El alipuz y el elixir de garuz eran unas bebidas aromáticas que se vendían en las boticas como tónicos. Hace algunos años, en México se les llamaba a las bebidas espirituosas alipuces.”

En Google Imágenes pueden verse botellas de “Mezcal Alipús”, una marca de mezcal de maguey espadín (Agave angustifolia Haw) de la destilería Los Danzantes. Pero Alipús no es el apellido de los hermanos fundadores de la empresa en 1997. Ni está claro de dónde sacaron alipuz con ese.

Los destiladores de mezcal siguieron los pasos de los tequileros que posicionaron el tequila internacionalmente. Constituyeron un Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal, diseñaron botellas elegantes y subieron los precios.

El coñac es un brandy de la región de Cognac. El tequila, un mezcal de la región de Tequila. Pero no existe una región mezcalera que se llame Alipuz o Alipús.

Lo que existe (en España) es una aldea llamada Alipuz. El Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826) de Sebastián de Miñano no incluye un artículo sobre Alipuz, pero lo registra indirectamente en el artículo “Alfambra”, río aragonés cuyo nombre es de origen árabe, y dice que en Teruel “baja lamiendo por sur y oriente la montaña en cuya falda está Alipuz”.

Según la Wikipedia (bajo “Allepuz”, que es ahora el nombre oficial de Alipuz), tiene ciento veintinueve habitantes que desarrollaron su propia página web para promover el turismo. Es un municipio de la provincia aragonesa de Teruel.

Se llama churros a los aragoneses. Alguno, seguramente avecindado en México, creó un blog dedicado a su lengua y cultura (lenguachurra.blogspot.mx). Incluye una larga sección sobre Alipuz, con una foto panorámica de la aldea y otras de monumentos de arte mudéjar que dejó la ocupación árabe. Informa sobre las fiestas tradicionales y los platillos locales. Dice que el nombre de Alipuz es agareno (musulmán) y significa ‘la coraza’.

En Texas existe el apellido Alepuz (no Alipuz), según whitepages.com. En el directorio telefónico de la Ciudad de México, ninguno de los dos.

En resumen: alipuz es un arabismo que se volvió mexicanismo. Apareció como nombre de una aldea aragonesa. Se volvió un apellido que llegó a México. Pero, ¿cómo adquirió el significado actual? Especulaciones:

La farmacia fue una profesión destacada cuando no había medicinas de patente. Las boticas tenían su propio laboratorio donde el farmacéutico preparaba la mezcla de ingredientes que recetaba el médico. Las hileras de tarros cerámicos de ingredientes eran un bonito espectáculo, que desapareció. También hacían sus propias formulaciones, por ejemplo de tónicos. Cabe suponer que un boticario Alipuz inventó el tónico que llevaba su nombre.

Es común que los tónicos tengan un solvente alcohólico, y es posible que el mezcal sirviera para eso. Incluso es posible que de ahí venga el dicho: “Para todo mal, mezcal.”

Así, el topónimo hispanoárabe se volvió un apellido que dio nombre a un tónico y, por extensión, a cualquier licor, medicinal o no. ~


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