artículo no publicado

Multipartidismo perfecto

La nueva encuesta del CIS muestra casi un empate técnico entre los principales partidos y entierra definitivamente el bipartidismo.

Partido Popular: 24%

Ciudadanos: 22,4%

PSOE: 22%

Unidos Podemos: 19,6%

Así serían los resultados de unas elecciones si se celebraran hoy. La encuesta del CIS ha confirmado la muerte del bipartidismo y la consolidación de un multipartidismo perfecto, con una diferencia de menos de cinco puntos entre el primer y el cuarto partido. Se da casi un empate técnico, si tenemos en cuenta que el margen de error de la encuesta es de ± 2 puntos.

PP y PSOE no alcanzan el 50% de los votos (46%). Ciudadanos es el partido que más ha puesto en peligro el bipartidismo, con una subida de 9,3 puntos desde las elecciones del 26 de junio de 2016. Son casi los mismos puntos que ha perdido el PP. Esto no significa que Cs haya obtenido sus votantes exclusivamente de la derecha (también obtiene de centro y centroizquierda), pero sí que donde más gana es en la derecha. Como explica el politólogo Lluis Orriols, “Ciudadanos penetra con fuerza en la derecha, un espacio que tradicionalmente ha sido un coto privado del PP. Ahora uno de cada cuatro votantes de derecha (valores 7 y 8 [siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha]) simpatiza con Cs. Se trata del cambio más relevante en la política española en los últimos meses.”

Podemos, por su parte, ha dejado de perder votantes por el efecto Sánchez: el líder del PSOE ganó las primarias el año pasado con un discurso antiestablishment y se postuló como la nueva alternativa de la izquierda (llegó a hablar de poscapitalismo y era muy crítico con el neoliberalismo). La crisis catalana colocó al PSOE en lo que muchos en la izquierda denominaron el “bloque del 155”, es decir, el bloque constitucionalista. Como explica un informe interno de Podemos, “El PSOE sigue desinflándose. El efecto Sánchez está ya amortizado con un dato igual a las anteriores generales. Es el peor registro del PSOE desde 2016. Desconfianza absoluta del PSOE como oposición”. Pero el tono general de Podemos es un poco wishful thinking: da la sensación de que analizan más lo que les gustaría que ocurriera que lo que ocurre. El efecto Sánchez ha desaparecido, pero Podemos parece incapaz de robarle más votos al PSOE y ha subido solo un 1,1% con respecto a la anterior encuesta. Ciudadanos le quita la mitad del electorado de centro-izquierda.

Podemos ha confirmado que su principal enemigo a batir es Ciudadanos, que consideran que "apuntala" más que reforma el sistema. "O ellos o nosotros", ha dicho Irene Montero en una rueda de prensa tras la publicación de la encuesta. Pero es algo delicado compararse con Ciudadanos, especialmente porque Podemos, especialmente después de la crisis catalana, no es un partido homogéneo y depende de unas confluencias que cada vez buscan más autonomía. Ciudadanos, en cambio, es un partido férreo y disciplinado. 

La respuesta del PP ante el crecimiento de Ciudadanos ha sido la clásica del partido: mentalidad búnker y desprecio a la oposición: ha sacado a Rafael Hernando a mofarse de Rivera y de su valoración (que es menor que la de Alberto Garzón, a pesar de que es uno de los líderes mejor valorados y que Rajoy tiene una nota bajísima), y del electoralismo de Cs: “Nosotros no trabajamos para las encuestas, trabajamos para los españoles y estamos seguros de que al final los españoles lo valorarán”. Creen que Ciudadanos es una especie de marca blanca posmoderna y pseudopopulista del PP, pero lo que ocurre es que tienen una mejor política de comunicación y una imagen más fresca y renovada.

Es un desdén que recuerda al de Rajoy hacia Rosa Díez. En el congreso, Rajoy ha respondido hoy a las críticas de Rivera a su actuación en Cataluña diciendo que busca “escenificar un supuesto desacuerdo”: “Creo que no le da un voto y hace que mucha gente no se lo tome en serio. Veo que está usted de aprovechategui en un tema importante. Le pido que se comporte usted como se está comportando el PSOE en el tema de Cataluña y, sinceramente, nos iría mucho mejor”. En cierto modo tiene razón: Ciudadanos a menudo escenifica discrepancias, hace oposición simbólica pero no práctica (como hemos visto con el caso de Cifuentes en Madrid, donde el partido de Rivera se negó a hacer una moción de censura porque la presidenta de la Comunidad no estaba imputada). Pero la actitud del PP con Cs es la clásica del narcisismo de la pequeña diferencia: como dice Pilar Mera Costas en su entrevista a Santos Juliá en el último número de Letras Libres, “discutes siempre con el que haces frontera”.