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Foto: Romel Jacinto / www.flickr.com/photos/37degrees/3482542774

Los niños migrantes “perdidos” no están bien, y somos corresponsables

Las autoridades estadounidenses desconocen el paradero de 1,475 niños migrantes. Si bien se ha aclarado que los niños no están necesariamente perdidos, un informe del Senado de aquel país reúne testimonios que hacen temer por su bienestar.

A finales de abril Steven Wagner, el responsable del Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) declaró ante el Senado que entre octubre y diciembre del año pasado la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) había intentado contactar a 7,635 niños y niñas migrantes que habían cruzado la frontera sur de EUA sin compañía (unaccompanied alien children) y que habían sido asignados a un pariente o tutor en lo que se definía su situación legal, fuera esta ser repatriados u otorgarles la residencia. A partir de las llamadas de seguimiento que realizó la ORR se confirmó que 6,075 de estos niños seguían con sus parientes o tutores; 28 habían escapado; 5 habían sido “retiradosde EUA y 52 se habían mudado con otra persona. De 1,475 niños fue imposible identificar su paradero.

La noticia rápidamente ganó tracción y muy pronto se hablaba de niños perdidos y familias separadas. Y, por supuesto, el timing fotográfico de Ivanka solo alentó el enojo. En este par de días diversos medios han salido a precisar la información: los niños no están necesariamente perdidos. En muchos casos los parientes o tutores se encuentran también en una situación migratoria vulnerable y no quieren mantener ningún tipo de contacto con las autoridades federales; en otros casos los parientes o tutores simplemente no respondieron o no pudieron ser contactados cuando se realizó la llamada de seguimiento.

A mí también me gustaría creer que esas son las respuestas. Pero un informe del Comité de Seguridad Interior y Asuntos de Gobierno del Senado estadounidense, titulado "Protecting unaccompanied alien children from trafficking and other abuses: The role of the Office of Refugee Resettlement", vuelve muy complicado tomarse en serio la posibilidad de que esos niños están bien, pero sus parientes o tutores no quieren ser contactados.

El reporte da cuenta de testimonios escalofriantes, como cuando en 2014 el HHS dio la custodia de algunos niños a un grupo de traficantes, que los obligaron a trabajar en granjas de huevos en Marion, Ohio, en jornadas de doce horas diarias. Ese mismo año una investigación arrojó que de 65 casos muestreados, en 34 se reportaba al menos un indicio de trata de personas, negligencia o abuso, y en otros 28 los niños habían sido ubicados con gente que no eran parientes cercanos. El informe concluye con una serie de hallazgos que enchinan la piel[1].

En Estados Unidos la discusión se mantiene comprensiblemente muy viva, pero sorprende y avergüenza que en México callemos al respecto y prefiramos felicitar al Presidente porque ya sabe pelear a tuitazos. Que no se nos olvide que esos niños migrantes llegaron por la frontera que compartimos con el vecino del norte, y antes de ser “un problema” estadounidense estuvieron en suelo mexicano[2] . Pero nosotros preferimos mirar hacia otro lado.

 

 

 

[1] Algunos de ellos: el proceso del HHS para verificar la identidad y relación de un pariente o tutor no es confiable y está sujeta a abusos; no se protege a los niños de los tutores que apelan en nombre de varios niños; no siempre se solicitan los antecedentes de los miembros de los hogares de acogida; no se realizan adecuadamente los estudios de estos hogares pues las nuevas reglas han recortado el tiempo dedicado a ello de 30 a 10 días.

[2] En el informe “Protecting unaccompanied alien children…” se afirma que existe evidencia de que organizaciones criminales, incluidos los cárteles mexicanos y otras bandas transnacionales, se dedican tanto al contrabando como al tráfico de niños en la frontera mexicano-estadounidense.