“Soy ridículamente afortunado”: entrevista a John Carroll Lynch | Letras Libres
artículo no publicado

“Soy ridículamente afortunado”: entrevista a John Carroll Lynch

John Carroll Lynch ha actuado para muchos de los más grandes directores estadounidenses. Ahora debuta como director con la conmovedora Lucky, última película de Harry Dean Stanton, quien falleció el pasado 15 de septiembre.

Nacido en Boulder, Colorado, John Carroll Lynch es un genuino soldado del cine. Su rango es avasallante. Bajo la mano de los hermanos Coen, interpretó en 1996 el papel que lo estableció como un actor de respeto en Hollywood: el esposo bonachón y bondadoso de Marge, la policía que enfrenta la podredumbre moral de Fargo; dirigido por David Fincher, personificó a Arthur Leigh, sospechoso de ser el asesino serial que le da nombre a Zodiac (2007); le inyectó tristeza y fragilidad a Pruitt, un viudo que dista de ser lo que parece en The Invitation (2015), la oscura obra maestra de Karyn Kusama. Carroll Lynch también ha trabajado en televisión. Su rol más popular: Twisty, el payaso asesino de American Horror Story.

Tras una trayectoria que se extiende a lo largo de tres décadas, Carroll Lynch, de 54 años, debuta como director con Lucky, protagonizada por el legendario Harry Dean Stanton, quien falleció el pasado 15 de septiembre. Lucky cuenta la historia de un hombre de 90 años que se enfrenta a su inevitable mortalidad en un atemporal poblado del sur estadounidense. A años luz del sentimentalismo y el talante de explotación con el que Hollywood suele abordar el tema de la vejez, Lucky es una sonriente conciliación con la muerte y la violencia de la vida. Es, también, una obra maestra y una de las mejores cintas de 2018. A petición de Letras Libres, Carroll Lynch reflexiona sobre el oficio actoral y su ópera prima.

 

Muchos sostienen que los elementos que vuelven grande a un actor de reparto son los mismos que operan en su contra cuando desea desempeñar un papel protagónico. ¿Qué piensas de esto?

No creo que haya tal cosa como un actor de reparto o uno protagónico, todos somos actores. Esa clase de diferenciación es funcional para las cabezas de los estudios que seleccionan a ciertas personas para darles un tratamiento especial en el star system de Hollywood. Dicho esto, si ser un actor de reparto me coloca en la categoría de Steve Buscemi, CCH Pounder, Margo Martindale, Samuel L. Jackson y Kathy Bates, pues caray, ¡anótenme en la lista! Así interpreten papeles diametralmente distintos a lo largo de su carrera, todos los grandes actores -protagónicos o de reparto- mantienen una constante: desarrollan una relación esencial con la audiencia, la cual construyen de papel en papel, película tras película. Harry, por ejemplo, asumía cada rol bajo la perspectiva de buscar una verdad que provenía de él mismo. Era una dinámica casi autoral.

En lo personal, he contado con la buena fortuna de interpretar un rango amplio de personajes, con orígenes y contextos diferentes, en películas de muchos géneros y estilos. Me interesa ser desafiado por el material y el personaje a interpretar. Un aspecto que vale la pena destacar, y que se relaciona con la forma en la que desarrollas tu profesión, es que cada papel que consigues se gana en una audición o es el resultado de la oferta de un director; por tanto, los realizadores con los que trabajas juegan una relación directa con el vínculo que construyes con el público. Me siento ridículamente afortunado en ese sentido: he podido trabajar con muchos artistas y maestros que me han inspirado a ser mejor. Hace poco interpreté un protagónico en una cinta llamada Anything, de la que me siento orgulloso. ¿Me gustaría desempeñar más papeles principales? Desde luego. No niego que me entusiasma el reto de llevar todo el peso del filme. ¿Seguir el ejemplo de Harry y ser el protagónico de una película como Paris, Texas, un trabajo aclamado y ganador de la Palma de oro? Claro. ¡Suena divertido!

 

Lucky podría exhibirse en una doble función con The Straight Story. Ambas películas son hermanas cósmicas.

The Straight Story es una de las películas que revisé como parte del trabajo preparatorio. Era obligada: no sólo Harry actúa en ella, sino que también es una cinta dirigida por David Lynch, quien aparece como actor en Lucky. Es una pieza atípica en la obra de Lynch. No se parece a nada de lo que había hecho antes. Mi respeto por él creció aún más después de verla. Se requiere de valor y talento para abordar algo tan puro. El mismo título te dice exactamente lo que vas a ver. El reencuentro de los hermanos es uno de los grandes momentos de la filmografía de Harry. La secuencia no funcionaría sin la transparencia que le imprime a su personaje: todo lo que hemos visto en la película pasa ante sus ojos y, como audiencia, sentimos plenamente lo que significa el encuentro para los dos personajes. The Straight Story es brillante y maravillosa.

Foto
Harry Dean

Christopher McCandless, protagonista de Hacia rutas salvajes, escribió antes de morir que la felicidad sólo es real cuando se comparte. Eso aplica para Lucky, quien literalmente siente la necesidad de volver a ser parte de algo más grande que él mismo.

Lucky valora con fiereza su independencia y capacidad. Es un nonagenario que goza de buena salud y posee recursos que le permiten llevar una vida sin necesidad de cuidados. No requiere ayuda. Tampoco la desea. Sin embargo, cuando descubre que su situación es más vulnerable de lo que imaginaba, la ilusión de autonomía queda hecha pedazos. Todo da un giro. La toma de conciencia lo obliga a aceptar que vive en una comunidad. Por eso la secuencia de la fiesta de cumpleaños resulta crucial: por primera vez en muchos años, Lucky vuelve a sentirse parte de una familia. Mi preocupación era transmitir esos sentimientos de una manera sincera y clara. Espero haberlo logrado.


¿Qué sigue tras el éxito de Lucky? ¿Otra cinta como director?

Estoy en el proceso de encontrar lo que deseo hacer. Algunas personas me han presentado materiales que parecen interesantes. No creo que sea algo que pueda hacer si no siento con intensidad que se trata de algo que no debo dejar pasar.

Dirigir es un compromiso largo. Una experiencia humillante y llena de frustraciones, pero demasiado divertida como para no repetirla. Además, ¿cómo saber lo que aprendí en Lucky si no me permito la oportunidad de descubrirlo? Descuiden, volveré a dirigir de nuevo.